La mermelada es una conserva que tiene la singularidad de gustar a casi todo el mundo. Amén de ser un método para preservar la fruta de un modo óptimo, tiene interesantes propiedades, precisamente debido al alto contenido de frutos en su elaboración. Además, el azúcar aporta una ingente dosis de energía que convierten a la confitura en un alimento ideal para endulzar los desayunos o acompañar múltiples postres.

Las primeras mermeladas

El origen de la mermelada lo podemos rastrear en la antigua Grecia, donde sus habitantes elaboraban el melimelon, una mezcla de miel y manzana. El propio Marco Gavio Apicio, gastrónomo romano del siglo I d. C. cita en sus escritos que los griegos comían membrillos con miel.

La mayoría de las fuentes apunta a que el término mermelada procedería de antiguos marineros que usaban las naranjas para tratar el escorbuto, al que denominaban mal-malade. Existe una versión romántica que lo vincula con la combinación de naranjas y azúcar molida que preparaba el médico galo de la reina María Tudor para combatir sus mareos, combinación que daría lugar a Mary-malade, aunque esta versión es  menos probable.

Lo que es más que seguro es que su preparación está relacionada con la propiedad que tiene el azúcar para preservar los alimentos, sobre todo la fruta. No es necesario aditivos ni conservantes para que una mermelada, que es fruta cocida en azúcar, se conserve perfectamente durante largo tiempo.  Además del sabor, una correcta conserva mantiene el olor original de la fruta, lo que haces que la mermelada sea un modo de consumir fruta aunque no estemos en temporada.

La mermelada de naranja, la tradición anglosajona

Aunque actualmente encontramos mermeladas elaboradas con casi todas las frutas, así como con distintas verduras, lo cierto es que en el ámbito anglosajón por el término mermelada se conoce únicamente aquella conserva elaborada con naranjas amargas. De hecho, los productos ingleses de esta conserva incidían en el origen sevillano de este fruto para llamar la atención sobre la exquisitez de la mermelada. Y es que parece ser que la naviera escocesa MacAndrew importaba durante el siglo XIX este cítrico para preparar esta suculenta receta.

En Ruchey adaptamos esta tradicional conserva y la preparamos con naranjas dulces recogidas de nuestra cooperativa para que puedas consumir este exquisito delicatesen aunque no estemos en temporada de naranjas. Su elaboración artesanal y la ausencia de aditivos benefician que las mermeladas de naranja dulce Ruchey conserven su sabor y todas sus vitaminas y propiedades, resultando un dulce acompañamiento muy sano y saludable.

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